jueves, 6 de noviembre de 2014

Curiosidades sobre las semillas

Como sabrás, las semillas son unos granos que producen las plantas, que al caer al suelo o ser sembrados, y siempre que se den las condiciones adecuadas, producen plantas de la misma especie.

Con el fin de garantizar su continuidad, cada planta ha desarrollado sus propias estrategias de dispersión de semillas.

Por ejemplo, algunas semillas son tan ligeras que pueden ser transportadas por el viento varios kilómetros. Las semillas de Diente de León tienen mechones de plumas que actúan como una especie de paracaídas.




Otras son transportadas por el agua. Las semillas de coco pueden flotar en el mar durante miles de km

Algunas semillas se adhieren a la piel de los animales para favorecer su dispersión. Tienen una especie de barbas pequeñas que se enganchan a la piel o pelaje.





No existe tampoco un tamaño estandar, cada semilla tiene sus propias dimensiones.
La más grande de las semillas es la del coco doble o coco de mar de las islas Seychelles, que puede llegar a pesar hasta 20 kg

Sin embargo, 30.000 semillas de orquídeas pesan apenas 1 gramo.

El tamaño de la semilla no está relacionado con el tamaño de la planta final, por ejemplo el árbol más grande del mundo, la Secuoya gigante, nace de pequeñas semillas que tienen menos de 2 milímetros de largo.




Hay semillas que son muy resistentes a las condiciones adversas. Las semillas pirófitas son un claro ejemplo: pueden soportar un incendio aunque muera el resto de la planta (las semillas de Jara Pringosa, las del Romero...) o bien en los lugares donde se producen incendios cíclicos naturales, se han adaptado de tal manera, que necesitan del calor que produce el fuego para que los receptáculos de las semillas exploten y las liberen (Pinus Contorta).
En ambos casos, al caer al suelo no encuentran competidores, ya que han sido quemados y por otro lado encuentran un gran numero de nutrientes aportados por las cenizas.

La mayoría de las semillas tienen un período de latencia, en el que la semilla permanece dormida esperando que se den las condiciones de humedad, calor y luz apropiadas para germinar. Este período de latencia varía mucho de unas especies a otras.

La semilla más antigua que ha llegado a germinar y producir una planta viable es la de un fruto de loto recuperado del lecho de un lago seco en el noreste de China. Su edad se calcula en 1300 años.


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